Viaje en el tiempo 

Imagina por un momento que regresas 1,000 años en el tiempo. 

Llegas de noche, hace frío, estás aturdido por el viaje. Te encuentras en medio de un pueblo desconocido. 

Alguien te pregunta la hora, no sabes qué responder y aparece un niño con un objeto brillante y bello. Es un disco metálico con placas grabadas que giran entre sí, contiene un par de regletas de cada lado, contiene inscripciones que te son desconocidas. 

El niño coloca el objeto en posición vertical, lo apunta a una estrella visible y alinea su vista hacia el universo, mueve un par de regletas de este objeto, gira los discos y responde la pregunta: son las 10:20 pm. 

Sorprendido le preguntas a tu pequeño amigo ¿cómo obtuviste la respuesta? «muy simple», contesta, ubico nuestra posición en el cielo y la de nosotros en la tierra, con ello sé exactamente en dónde estoy en el universo y qué hora es. 

No acabas de articular palabra, el niño muestra el objeto y te dice «astrolabio», sonríe y se va corriendo.  

Tu cara está más helada por toda la información recibida que por el viento medieval de la plaza en la que te encuentras.

Historia y usos del astrolabio 

La historia del astrolabio data de hace más 2,000 años, pero los que conocemos como tales se hicieron en el siglo IV de nuestra era. 

En el siglo IX fueron perfeccionados por astrónomos árabes e incluyeron escalas angulares y líneas azimutales (que permiten definir la posición de una estrella a partir de dos ángulos). 

Los astrolabios fueron usados para decir la hora, la fecha, la altura de accidentes geográficos o de objetos o casas, la latitud, la longitud, los horóscopos, la hora para rezar, los eclipses, los puntos cardinales entre otros tantos más. 

Como tantos inventos, los usos se multiplicaron con el tiempo más allá de la imaginación. 

¡Todos los dispositivos que se conectan a la red eléctrica a partir de la creación de la bombilla incandescentes! 

Los primeros astrolabios se hicieron en Grecia y hay algunos que contienen inscripciones en árabe y hebreo y se han construido con conocimientos de culturas judaicas, cristianas y árabes, como el expuesto en el Museo Británico en la exposición de «La Historia del Mundo en 100 objetos».

El tiempo y el espacio 

Parece increíble que a pesar de tantos adelantos tecnológicos, a veces perdemos el sentido del tiempo y el espacio. 

Somos temporales y ocupamos un solo momento de espacio-tiempo. 

Nuestra labor la realizamos en el ahora, ese momento infinito contiene todo el pasado y todo el futuro.

«Cuando tocas tu presente, tocas al pasado y al futuro al mismo tiempo. Tocas lo infinito del tiempo, la última dimensión de la realidad» – Thich Nhat Hanh.

El astrolabio personal 

Me encanta la historia del astrolabio, tengo una réplica de uno hecho en 1647 en Lahore, Pakistán, en mi escritorio personal, me recuerda que nuestra vida está hecha de tiempo y debemos darle un propósito. 

Ese sentido de vida nos ayuda a darle un significado a la misma, a tener un motivo para despertar optimistas cada mañana, es la «voluntad de significar» diría Viktor Frankl.

Es momento de saber dar la hora sin ver el celular ni el reloj, saber nuestro momento y nuestro tiempo, de construir una visión del futuro a partir de nuestras capacidades únicas, de definir nuestra misión.  

Es hoy, es ahora.  

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