Liderazgo

¿Eres de los gerentes que provoca una tormenta de correos sin darte cuenta? Aquí 7 de las consecuencias.

Cuando estamos presionados en la oficina, la adrenalina nos juega una mala pasada.

No sabes cómo canalizar la energía. Levantas el teléfono o empiezas a mandar correos. Crees que la gente trabajará mejor así.

Puede ser, pero solo será las primeras veces.

Algunas consecuencias de tu hiperactividad:

  • Tu equipo seguirá tu ejemplo, enviará más correos con copia a más personas.
  • El activismo y el caos se se vuelven norma. Estará bien visto contestar más rápido y eso provocará una cultura de cuidar las apariencias, el «eficiente es el que más rápido contesta. No habrá productividad por perder el enfoque.
  • Si no confías en el talento de tu equipo, les quitarás la satisfacción del trabajo realizado.
  • Terminarás agotado, igual que tu equipo.
  • Perderás el gusto por realizar un trabajo creativo, con metas y propósito compartidos.
  • Inconscientemente estás diciendo «no confío en que lo puedas hacer bien y a tiempo».
  • Si no delegas, serás un cuello de botella. El grupo esperará a que tomes la decisión para poder avanzar. Lo mismo pasará con las personas del equipo que te reporta directamente.

Confía.

Da autonomía.

Piensa en la confianza como una palanca, mientras más alejado el punto de apoyo puedes levantar mayor carga, con menor esfuerzo. Arquímedes dijo «dadme un punto de apoyo y moveré al mundo». Mueve a cierta distancia tu punto con el equipo delegando.

Realizarás más trabajo con menos esfuerzo, esa distancia se llama confianza.

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