Liderazgo

Los tres pilares de la espiral de crecimiento.

¿Seguir tu pasión? Suena muy bien.

«Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar un día en tu vida», frase que por ausencia se le atribuye a Confucio.

(Con)sigue una pasión.

No tan rápido. Más que seguir una pasión, hay que desarrollarla.

¿Cuáles son tus talentos? Descúbrelos con experimentación, cultívalos con la práctica y destaca con la perseverancia.

Suena fácil ¿no? En parte lo es.

El chiste de esto es conectar los tres elementos para crecer.

Quiero-Tengo-Hago.

Quiero.

De niño te preguntan: ¿Qué quieres ser de grande? Uno no tiene idea y responderá lo que ve, lo que conoce: policía, bombero, piloto de aviones. ¿Conoces a alguien que haya contestado «community manager? Probablemente la pregunta correcta y a su tiempo debe ser ¿Que te gustaría hacer de grande?

Por supuesto hay niños que tienen claro que quieren ser médicos o curar animalitos que sufren.

A esto le llamamos propósito, que en el día a día se convierte en tu proyecto de vida, con objetivos, metas y lo que trabajas en cada momento.

Está bien experimentar y saber qué realmente te apasiona. Ser consciente que dentro de esa pasión habrá elementos que no te encanten. Conozco arquitectos que son muy buenos proyectando, pero no les encanta tratar a los clientes, o a los albañiles. En ese caso, asociarse con alguien que tenga habilidades sociales puede ser de mucha utilidad.

Tengo.

En la lotería genética, hay quienes nacen con una habilidad innata para crear, para las matemáticas, para la música, etc. El talento es el potencial con el que nacemos. No más, ni tampoco menos. Al igual que el agua almacenada en una presa, tiene la capacidad de generar energía, pero es al momento de liberar las compuertas y a través de la fuerza de gravedad que esa movimiento se convierte en energía aprovechable

En el caso de las personas, el movimiento se da con la emoción.

Para los líderes y equipos de trabajo es fundamental la motivación. La autonomía al equipo permitirá que desarrollen sus capacidades, que quieran lograr el objetivo con lo que tienen de talento y conocimiento.

Los valores, conocimientos y habilidades se desarrollarán con los hábitos, las formas de trabajo, los métodos establecidos.

Hago

«Haz lo que puedas, con lo que tengas, donde estés.» – Theodore Roosevelt

El poder hacer las cosas con lo que tienes a la mano, no procrastinar. Hacerlo de forma habitual. Crear las rutinas como equipo, los rituales personales, encontrar el gusto de aprender y crecer con cada día. Ser perseverante, fluir con los retos.

Es un flujo ascendente. Mientras más aprendo, tengo mayores capacidades, quiero y puedo hacer más, soy mejor profesional, mejor deportista, mejor persona.

Me alejo de la zona de comfort, donde todo se empieza a convertir en algo aburrido, tedioso, sin novedad. Si no creces, empiezas a decaer. Es como cuando quieres subir unas escaleras eléctricas que vienen hacia abajo, tienes que correr a mayor velocidad que las propias escaleras si quieres llegar al otro extremo. Si te detienes, regresarás al lugar donde empezaste.

«La fuerza de las cosas tira hacia abajo».

La ley de la gravedad aplica en las actividades que llevamos a cabo cada día.

Conecta los tres puntos:

¿Qué quiero lograr hoy?

¿Qué tengo de talento, conocimientos, habilidades para lograrlo?

¿Qué puedo avanzar esta semana? con lo que tengo y puedo.

Empieza pequeño, repite. Querer correr una gran carrera sin el entrenamiento adecuado, solo generará lesiones y frustración.

Liderazgo es acción. El movimiento es producto de la motivación. De tener retos un poco más difíciles cada vez. De aprender, seguir y conseguir

Sal de esa zona de comfort.

Te lo agradecerá tu «yo» del futuro.

Platícame, ¿hay alguna meta del pasado en que te hayas apoyado en alguno de estos tres pilares?

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