Liderazgo

Nadie nace siendo líder. 3 pasos para iniciar tu proceso.

¿Has visto a alguien liderando grupos de trabajo como «pez en un estanque»?


«Él nació para eso» puedes pensar. Vemos lo externo, el resultado. Es un error creer que «ahí están los elegidos». Suponer que alguien nació para algo es menospreciar su esfuerzo por lograrlo.

Por otro lado, es una forma de decir “no tengo responsabilidad” porque no nací con esas cualidades.

Una cosa es el talento y otra la dedicación a desarrollarlo.

Bill Gates no planeó ser uno de los hombres más ricos del mundo, pero renunció a estudiar una carrera porque vio una oportunidad en el nacimiento de las computadoras personales. Pasó largas horas por la noche programando para crear Microsoft.

El resultado fue la consecuencia de un proceso. Pensar que las empresas llamaron a su puerta es un error.

Asumir la responsabilidad de tu liderazgo personal.

Lo primero que tienes que hacer es preguntarte si quieres tomar el control de tu vida.

Si la respuesta es SÍ, ¡enhorabuena! Eres dueño de lo que reflexionas, dices y haces. Dejar de ser «víctima de las circunstancias» y pasar a la acción es un gran logro.

Considere estos tres pasos (Quiero-Tengo-Puedo):

Quiero. Intención. Ya sea para el día o para toda la vida, defínelo. A largo plazo, tu propósito de vida, qué proyectos, planes y metas quieres alcanzar.

Tengo. Tus fortalezas internas, valores, habilidades y experiencia. Es lo que puedes controlar y desarrollar con el tiempo. Es importante centrarse en ellos para el logro.

Puedo. Desarrollo de hábitos. Diseñe y cree un proceso que le facilite alcanzar sus objetivos. «Eres lo que haces repetidamente».

No caigas en la trampa de ser víctima de ti mismo.

Escribe y haz estos tres pasos, siempre están a mano.

«Yo quiero, yo puedo, yo voy»

Escuché esta frase a Tony Meléndez, quien nació sin sus brazos. A los diez años de edad decidió quitarse los brazos artificiales, diciéndole a su padre que se sentía más libre sin ellos, que podía hacer mejor las cosas con sus pies.

Hoy es cantautor y toca la guitarra, además de ser ministro de una iglesia. ¿Su propósito? Llevar esperanza y compasión al mundo.


Voluntad antes que metas (y hábitos).

Antes de fijarse metas, planes para lograrlo y definir hábitos para llevarlos cabo, Tony tomó una decisión personal, un propósito de vida.

Me imagino este propósito como el rumbo que uno ha de tomar antes de que el barco zarpe.

Con la ayuda de un astrolabio en la mano, bello instrumento que te ubica en el tiempo y el espacio al alinearlo con las estrellas.

El Universo y tú, sin fronteras. Sin pensamientos limitantes, libre. Trazas la ruta externa que llega al centro de tu ser. Lo que resuena con tus valores.

¿Qué quieres hacer con tu vida? ¿Qué es lo que realmente valoras?

Preguntas relevantes que evitamos contestar.

El astrolabio es tu alma que habla. Es probable que no la escuches, no te has dado una pausa de silencio.

Hay mucho ruido afuera y poca calma adentro.

Conozco un caso de una persona que al llegar a edad avanzada y habiendo hecho una importante fortuna personal, se lamentaba. Veía cómo sus hijos esperaban su muerte para heredar su fortuna. Esto es muy triste.

Definir metas es muy bueno. Asegura que estén alineados a lo mejor de ti y los demás.

Toma muy fuerte el astrolabio entre tus manos y escúchalo.

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