Un grupo de cavernícolas está sentado alrededor de la fogata, todos comparten algo de comida, parte de la caza obtenida. 

El líder se levanta y hace movimientos parecidos a los de un gran felino, ¡un dientes de sable!

Los niños abren los ojos con expresión de miedo y toman del brazo a su mamá, se sobresaltan cuando nuestro amigo prehistórico imita el gruñido del animal.  

El líder comparte con la tribu los peligros por los que pasaron para obtener la presa, señala la montaña donde se encuentra, todos están advertidos. 

Este tipo de comunicación entre la tribu permitió la evolución del cerebro humano durante millones de años y junto con ello, nuestra superviviencia.

El énfasis hacia lo malo, lo peligroso, vital para sobrevivir en aquellas circunstancias sigue «cableado» en nuestro cerebro, es parte de nuestro «hardware», le damos el doble de importancia a lo malo que a lo bueno en nuestra toma de decisiones. 

Eso tiene implicaciones en nuestra vida diaria, en lo personal y en lo profesional.

Entender el «fracaso» como aprendizaje.

La fogata ha sido substituida por la sala de juntas, pero ¿seguimos compartiendo el aprendizaje? 

En muchas organizaciones, los errores se pagan desde una llamada de atención hasta la separación de la empresa, pocos son recompensados por algo que no funciona, a menos que sea un concurso de innovación. 

Peter Senge, experto en Aprendizaje Organizacional invita a crear «organizaciones inteligentes» que aprendan y se adapten al cambio, que desarrollen al individuo y que exista compromiso recíproco entre el individuo y la empresa para su crecimiento. 

Debemos comunicar «los dientes de sable» que hay en el mercado y aprender más rápido, aprender a desaprender en cierta forma, entre todos los miembros de un equipo.

«Aprendizaje adaptativo y aprendizaje creativo» No basta aprender, la información no es en sí misma suficiente. 

Se debe crear a partir de lo aprendido. 

Por ello cuando algo no sale como pensamos, debemos compartirlo y cuestionarnos de forma honesta ¿Qué salió mal? ¿Por qué ha sido así? ¿Qué ha sido lo bueno? ¿Qué debemos repetir?

Hoy tenemos a la mano más información que nunca para hacer este tipo de análisis, el enfoque en lo positivo nos hará más creativos, nos dará las bases para construir la siguiente etapa. 

Uno nunca sabe qué tan cerca puede estar del logro si sólo te enfocas en el resultado final o si tu energía está centrada en lo que salió mal, recodar que «El resultado se cuida a sí mismo» si te enfocas en el proceso, si tomas el fracaso como aprendizaje y te preparas para la siguiente vez.

«Quien falla en prepararse, se está preparando para fallar» John Wooden.

Siempre habrá algo inesperado, habrá que estar preparado también para ello, al menos mentalmente, eso ayudará a tener un plan «B» y tomar decisiones que no solo sean reacción de «atacar o huir de la caverna».

3 comments on “Sacar lo bueno de lo «malo»

  1. Sandra García Moreno

    Me encantó. Gracias por compartir.

  2. Benita Vázquez Acosta

    Muchas gracias por compartir cada día aprendo algo diferente saludos

Tu opinión es muy importante para mi